domingo, 1 de febrero de 2009

ETA reanuda la actividad en Francia tras el paréntesis por la caída de la última cúpula dirigente

Los servicios antiterroristas franceses han detectado que ETA ha reanudado sus actividades clandestinas en Francia tras un paréntesis provocado por los arrestos consecutivos a finales de 2008 de los presuntos jefes del aparato militar, Garikoitz Aspiazu "Txeroki" y Aitzol Iriondo "Gurbitz". El reciente hallazgo en el centro y sur del país de tres vehículos robados delata ese resurgir operativo, que entronca con los 61 automóviles descubiertos el año pasado, una cifra comparable a las registradas en los dos ejercicios anteriores, tregua incluida. El último coche abandonado por los activistas etarras es un Volkswagen Touran que fue incendiado el pasado lunes por la tarde en un paraje boscoso del departamento de Alto-Loira (región de Auvernia). Los bomberos, avisados por un lugareño que divisó las llamas, no pudieron evitar que la carrocería quedara totalmente carbonizada. El monovolumen fue destruido en la cuneta de una carretera forestal que une el municipio de Céaux-d"Allègre con la pedanía de Chambeyrac. Este paraje del centro de Francia se encuentra a 69 kilómetros al oeste del lugar donde la jefatura militar de ETA tuvo instalado uno de sus puestos de mando durante el otoño. Se trata de una vieja casona de piedra que hasta hace unos años albergó la escuela municipal de Vialletons, una aldea perteneciente al ayuntamiento de Saint-Romain-Lachalm. Gurbitz llevaba encima al ser detenido la llave de la puerta de la vivienda por la que también había pasado Txeroki. La casa, recién restaurada por su actual propietario, fue alquilada a finales de agosto a un treintañero que presentó papeles falsos a nombre de Thomas Robert.
Los inquilinos, que instalaron una puerta de madera a la entrada del patio de la antigua escuela y tenían las persianas casi siempre bajadas, no volvieron a dar señales de su discreta vida desde primeros de diciembre, cuando fue detenido Gurbitz. Pero los vecinos escucharon ruidos la tarde de Año Nuevo, lo que explica que la Policía encontrara el interior limpio de elementos comprometedores. Este primer escondite descubierto en 2009 es en realidad consecuencia de una operación policial desarrollada el año pasado, ejercicio en el que solo fueron localizados nueve "lugares de implantación" de ETA en Francia. Bajo esa denominación los servicios antiterroristas franceses agrupan las viviendas, cocheras y otros locales destinados a la infraestructura logística de los diferentes aparatos. El menor número de hallazgos realizados respecto a los años precedentes no significa que los etarras estén menos presentes en Francia sino que los analistas policiales lo atribuyen a que han perfeccionado los procedimientos de seguridad para los alquileres, con lo que resulta más difícil detectarlos.
El termómetro más fiable del activismo clandestino sigue siendo el robo de vehículos. Los tres automóviles descubiertos en lo que va de año en las regiones de Aquitania, Auvernia y Languedoc-Rosellón son interpretados como un síntoma de que ha concluido el periodo de inactividad y autocrítica posterior a los golpes policiales de importancia. La reanudación progresiva de la actividad y la época invernal con carreteras menos practicables explican que los hallazgos sean inferiores a la media mensual habitual. En 2008 el número de vehículos recuperados de robos atribuidos formalmente a ETA en Francia permaneció estable. El total asciende a 61 utilitarios y turismos, algo menos que los 68 registrados en 2007 y los 70 de 2006. También fueron robados en Francia los tres automóviles empleados como coches bomba en los atentados en septiembre contra la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa, la Caja Vital en Vitoria y una residencia militar en Santoña. Esta última explosión acabó con la vida del brigada del Ejército de Tierra Luis Conde de la Cruz. Los balances policiales establecen que la actividad de ETA en Francia fue en 2008 similar a la de los dos años precedentes con fases de ralentización tras las repetidas bajas en la cúpula causadas por las Fuerzas de Seguridad. La única diferencia notable respecto a lo ocurrido en el trienio 2005-2007 estriba en que esta vez los estadillos no reflejan la comisión de ningún robo a mano armada en fábricas, arsenales o almacenes por parte de los comandos especializados en asaltos.

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