El asesinato del empresario vasco Ignacio Uría es la "carta de presentación" de Aitzol Iriondo, Gurbitz, el sustituto del detenido Txeroki en la cúpula de ETA. Así lo han asegurado fuentes de la lucha antiterrorista, que consideran que la banda terrorista ha querido "sacar pecho" con este atentado y demostrar que aún tiene capacidad para matar.La llegada de Aitzol Iriondo, «Gurbitz», y Jurdan Martitegi, «Arlas», a la jefatura de los «comandos» de ETA, hizo sospechar a los expertos que, como ocurrió ayer, la banda podía volver a una de sus más siniestras tradiciones: el «pistolerismo» puro y duro.
La última referencia que se tiene de estos dos individuos es la de un cursillo que sobre el manejo de armas dieron, en un bosque de Francia, a los miembros del «comando legal armado Hego Haizea», Aurken Sola y Javier Rey, que fueron detenidos por la Policía Nacional con posterioridad.
El sucesor de ‘Txeroki’, Aitzol Iriondo, al frente de los comandos operativos de la banda ya está haciendo notar su impronta y se cree que la orden de asesinar mediante tiros certeros a bocajarro es suya.
Su perfil asesino y su elevada posición en el organigrama etarra llevan a los servicios de Información de la Guardia Civil a pensar que ‘Gurbitz’ se ha rodeado de un grupo de pistoleros listos para acatar sus órdenes y con capacidad operativa inmediata.
Aitzol iriondo es el principal sospechoso del asesinato del concejal socialista Isaias Carrasco el 9 de marzo.
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